
Los pequeños placeres dicen que son los más importantes, son los que dan sentido a la vida. Está la teoría de que la suma de pequeños momentos hacen la felicidad puede ser que sea demasiado decir, pero suena bien eso de celebrar los pequeños éxitos que te brinda el día a día.
El caso es que el otro día una amiga me hizo reflexionar sobre el tema cuando con total naturalidad entre tes y cigarros me pregunta seriamente por el Vitroclen, a lo que una primera cara extrañada y una risa posterior responden ante tan peregrina pregunta, ya que el momento absurdo desde mi punto de vista lo merecía.
El hecho es que le gusta limpiar las vitro cerámicas, simplemente porque son agradecidas como afirmó, curioso, ¿no?, de hecho aún no estoy seguro de que no me tomase el pelo.
Este hecho me plantea la cuestión de buscar afanadamente esos pequeños placeres, como la sensación de salir de la ducha y vestirte con ropa que huele bien y está planchada, como andar sobre la tarima caliente o escuchar el sonido de una manzana al ser mordida.
Realmente esas cosas son las que son importantes, son a las que se refieren los pasajeros libros de auto-ayuda, esos que por banales no son reconocidos, por simples, repetitivos y fieles, estas cuestiones no tienen de momento una respuesta firme.
Simplemente el hecho de estar más atento para captar su presencia hace que puedas comprobar la existencia de más de los que se esperan, hecho que invita a localizarlos, potenciarlos o simplemente ¿ha sido un juego por algo tan banal como la sorpresa ante un hecho calificado por absurdo en cualquier otro momento?
De esto, por lo menos un hecho es científicamente probado, la vitro cerámica está más limpia y los pequeños placeres son individuales, cada uno los encuentra donde los siente, por lo que las reglas universales se vuelven a ir al traste, no hay forma de localizarlos, excepto por medio de la declaración.
Alguna duda más puede plantearse, por ejemplo, ¿son puramente físicos o tienen otros componentes menos controlables, cercanos a una parte menos conocida?
Puede ser que tenga que ver con la manías de cada uno, con sus paranoias y relaciones semánticas de hechos y sentimientos, no lo sé y en el fondo qué más da, lo importante es el placer que nos dan, ¿no?
El caso es que el otro día una amiga me hizo reflexionar sobre el tema cuando con total naturalidad entre tes y cigarros me pregunta seriamente por el Vitroclen, a lo que una primera cara extrañada y una risa posterior responden ante tan peregrina pregunta, ya que el momento absurdo desde mi punto de vista lo merecía.
El hecho es que le gusta limpiar las vitro cerámicas, simplemente porque son agradecidas como afirmó, curioso, ¿no?, de hecho aún no estoy seguro de que no me tomase el pelo.
Este hecho me plantea la cuestión de buscar afanadamente esos pequeños placeres, como la sensación de salir de la ducha y vestirte con ropa que huele bien y está planchada, como andar sobre la tarima caliente o escuchar el sonido de una manzana al ser mordida.
Realmente esas cosas son las que son importantes, son a las que se refieren los pasajeros libros de auto-ayuda, esos que por banales no son reconocidos, por simples, repetitivos y fieles, estas cuestiones no tienen de momento una respuesta firme.
Simplemente el hecho de estar más atento para captar su presencia hace que puedas comprobar la existencia de más de los que se esperan, hecho que invita a localizarlos, potenciarlos o simplemente ¿ha sido un juego por algo tan banal como la sorpresa ante un hecho calificado por absurdo en cualquier otro momento?
De esto, por lo menos un hecho es científicamente probado, la vitro cerámica está más limpia y los pequeños placeres son individuales, cada uno los encuentra donde los siente, por lo que las reglas universales se vuelven a ir al traste, no hay forma de localizarlos, excepto por medio de la declaración.
Alguna duda más puede plantearse, por ejemplo, ¿son puramente físicos o tienen otros componentes menos controlables, cercanos a una parte menos conocida?
Puede ser que tenga que ver con la manías de cada uno, con sus paranoias y relaciones semánticas de hechos y sentimientos, no lo sé y en el fondo qué más da, lo importante es el placer que nos dan, ¿no?